Sin talento en datos, no hay decisiones inteligentes



Hace algunos años, bastaba con la intuición del gerente, la experiencia del contador o el “olfato” comercial del dueño. Hoy, ese escenario ya no existe. Las empresas generan datos todo el tiempo: ventas, clientes, procesos, inventarios, nómina, marketing, seguridad, cumplimiento. El problema no es la falta de información, es no saber interpretarla.

En Colombia y en Latinoamérica, muchas organizaciones creen que “analizar datos” es tener reportes en Excel o dashboards bonitos. Pero la realidad es más dura: sin personal calificado para leer, cuestionar y traducir los datos en decisiones, las empresas están navegando a ciegas.

Este no es un problema tecnológico. Es un problema estratégico, humano y organizacional. Y también una gran oportunidad para quienes entiendan que el verdadero poder no está en acumular datos, sino en convertirlos en criterio empresarial.

El gran malentendido: datos no es lo mismo que conocimiento

En mis más de 35 años acompañando empresas —desde microempresas hasta organizaciones en procesos de transformación— he visto el mismo patrón repetirse: se invierte en software, en ERPs, CRMs, herramientas de BI, pero no en las personas que deben interpretarlas.

El resultado es predecible:

  • Reportes que nadie entiende.

  • Indicadores que no se usan.

  • Decisiones tomadas por intuición, no por evidencia.

  • Equipos frustrados porque “el sistema no sirve”.

Los datos, por sí solos, no dicen nada. Necesitan contexto, criterio y propósito. Y eso solo lo aporta el talento humano calificado.

La realidad colombiana: empresas con datos, pero sin analistas

Según diferentes análisis del mercado laboral —y como bien lo señala Portafolio— Colombia enfrenta un déficit creciente de profesionales capaces de analizar datos con enfoque empresarial. No hablamos solo de científicos de datos o ingenieros altamente especializados. Hablamos de perfiles híbridos que entiendan:

  • El negocio.

  • Los procesos.

  • La normativa.

  • La tecnología.

  • El impacto humano de las decisiones.

En muchas empresas, esta función se reparte entre:

  • El contador, saturado de obligaciones normativas.

  • El área de sistemas, enfocada en soporte.

  • El gerente, que no tiene tiempo para profundizar.

Y ahí aparece el riesgo: decisiones estratégicas tomadas sin análisis profundo, con impactos financieros, legales y reputacionales.

Implicaciones reales de no saber analizar datos

Este vacío no es menor. Tiene consecuencias concretas:

1. Riesgos legales y de cumplimiento
Decisiones mal informadas pueden derivar en incumplimientos tributarios, laborales o de protección de datos (Ley 1581 de 2012, RGPD como referencia internacional, lineamientos de la SIC).

2. Pérdida de competitividad
Empresas que no entienden sus números reaccionan tarde al mercado. Cuando deciden, ya es demasiado tarde.

3. Desgaste humano y organizacional
Los equipos sienten que “trabajan para alimentar sistemas”, no para generar valor. Esto afecta clima, cultura y retención de talento.

4. Inversiones mal dirigidas
Se compra tecnología que no se usa o no se aprovecha, porque nadie traduce los datos en decisiones accionables.

Aquí aparece el verdadero problema: no es falta de datos, es falta de criterio

Uno de los principios que trabajo —y que conecta profundamente con Catapulta Tus Ventas— es que las empresas no crecen por tener más información, sino por tomar mejores decisiones.

Y para tomar mejores decisiones se necesita:

  • Personas con criterio.

  • Procesos claros.

  • Roles bien definidos.

  • Acompañamiento estratégico.

Por eso, en Organización Empresarial Todo En Uno.NET no hablamos solo de analítica. Hablamos de arquitectura organizacional funcional, donde cada dato tiene un propósito y cada persona sabe qué hacer con él.

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. JUNTOS PODEMOS HACER GRANDES COSAS.”

¿Formar, contratar o acompañar? La decisión inteligente

No todas las empresas necesitan un data scientist en nómina. Pero todas necesitan capacidad analítica real. Las opciones suelen ser:

  • Formar talento interno, alineado a la realidad del negocio.

  • Contratar perfiles estratégicos, no solo técnicos.

  • Apoyarse en consultoría especializada, que transfiera conocimiento y criterio.

La peor decisión es no hacer nada.

👉 Aquí es donde muchas organizaciones dan el primer paso correcto:

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Datos + cultura + liderazgo = decisiones sostenibles

La analítica de datos no funciona en culturas donde:

  • Se castiga el error.

  • No se cuestionan decisiones.

  • El poder está concentrado.

  • Los números se usan para justificar, no para aprender.

Por eso, el análisis de datos debe ir acompañado de liderazgo consciente, comunicación clara y procesos vivos.

No es casualidad que las empresas que mejor usan sus datos también:

  • Tienen mejor clima laboral.

  • Toman decisiones más rápidas.

  • Se adaptan mejor a los cambios.

  • Venden con menos fricción.

Hace poco acompañamos a una empresa mediana del sector servicios. Tenían ERP, CRM, reportes semanales y un gerente agotado. “Tenemos muchos datos, pero no claridad”, nos dijo.

No necesitaban más software. Necesitaban ordenar roles, interpretar información y alinear decisiones. En menos de tres meses:

  • Redujeron reprocesos.

  • Mejoraron márgenes.

  • Recuperaron confianza interna.

No cambiaron los datos. Cambiaron la forma de leerlos y decidir.

Y la pregunta queda abierta para ti:
¿Tus datos te están ayudando a decidir… o solo a justificar?

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