Presupuestar bien: el primer acto de liderazgo empresarial



He visto nacer cientos de negocios desde una mesa improvisada, una libreta rayada y una ilusión inmensa. La mayoría comienzan con pasión, con talento, con ganas… pero sin un presupuesto real. Y ahí, sin darse cuenta, firman su primera sentencia silenciosa.

En Colombia, emprender no es solo tener una buena idea; es aprender a sobrevivir financieramente mientras el mercado te pone a prueba. Un presupuesto no es una tabla fría de números: es el primer acto de liderazgo consciente. Es decidir con claridad qué puedes hacer hoy sin hipotecar el mañana.

En este artículo te voy a mostrar, paso a paso, cómo construir un presupuesto básico, realista y estratégico al iniciar un negocio, desde la experiencia práctica de más de tres décadas acompañando empresas reales. No para que “hagas números”, sino para que tomes control.

El error que se repite en casi todos los emprendimientos

Cuando un emprendedor llega a nuestra oficina y me dice:

“Julio, vendemos bien, pero nunca hay plata”,
sé exactamente dónde está el problema.

No es falta de ventas.
No es falta de clientes.
Es falta de estructura financiera desde el inicio.

En Colombia, muchos negocios nacen sin presupuesto porque se confunde flujo de caja con rentabilidad, y ingresos con utilidad. El presupuesto no es un requisito contable: es una herramienta de supervivencia.

Un presupuesto básico te permite:

  • Tomar decisiones sin improvisar.

  • Resistir los primeros meses sin pánico.

  • Entender cuánto necesitas vender para no perder.

  • Hablar con bancos, socios y proveedores con autoridad.

Y aquí entra el primer principio que siempre comparto desde Catapulta Tus Ventas: nadie confía en un negocio que no se entiende ni a sí mismo.

Paso 1: Definir el propósito financiero del negocio

Antes de hablar de cifras, hay una pregunta incómoda que casi nadie responde con honestidad:

👉 ¿Este negocio es para vivir de él, para crecerlo o para venderlo?

No es lo mismo:

  • Un emprendimiento de subsistencia.

  • Una empresa escalable.

  • Un proyecto de inversión.

El presupuesto cambia radicalmente según esta respuesta. He visto negocios fracasar no por falta de dinero, sino por tener un presupuesto diseñado para un propósito que nunca fue claro.

Aquí se activa el primer disparador emocional: claridad.
Cuando el empresario tiene claridad, el miedo baja y las decisiones mejoran.

Paso 2: Identificar los costos reales (no los imaginados)

Este es uno de los puntos más críticos en Colombia. Muchos presupuestos nacen maquillados por optimismo.

Divide los costos en tres grandes bloques:

1. Costos fijos

Son los que pagarás vendas o no vendas:

  • Arriendo

  • Servicios públicos

  • Internet y telefonía

  • Software (contable, facturación, CRM)

  • Honorarios profesionales

  • Nómina (sí, incluso si eres tú mismo)

Error común: no asignarse sueldo.
Resultado: negocio que “funciona” pero persona que se quema.

2. Costos variables

Dependen directamente de las ventas:

  • Materia prima

  • Comisiones

  • Transporte

  • Empaques

  • Pasarelas de pago

3. Costos invisibles

Los que casi nadie presupuesta:

  • Impuestos (DIAN no perdona)

  • Mantenimiento

  • Contingencias

  • Errores operativos

  • Aprendizaje (sí, equivocarse cuesta)

Aquí aplicamos una regla que usamos en Organización Empresarial Todo En Uno.NET:
Si no lo presupuestas, te sorprenderá. Y casi nunca para bien.

Paso 3: Estimar ingresos con criterio, no con ilusión

Este paso define si tu negocio es viable o no.

Hazte estas preguntas:

  • ¿Cuántos clientes reales puedo atender al mes?

  • ¿Cuál es el ticket promedio real, no el soñado?

  • ¿Cada cuánto tiempo pagan?

En Colombia, el problema no es vender; es cobrar a tiempo. Por eso, el presupuesto debe incluir plazos reales de recaudo.

Aquí entra otro gatillo de Catapulta Tus Ventas: realismo estratégico.
El empresario serio no se enamora de cifras optimistas, sino de escenarios posibles.

Paso 4: Construir el presupuesto mensual (la columna vertebral)

Tu presupuesto básico debe responder a una sola pregunta:

👉 ¿Cuánto necesito vender este mes para no perder?

Estructura mínima:

  • Total de costos fijos

  • Total de costos variables estimados

  • Punto de equilibrio

  • Margen mínimo esperado

Cuando un emprendedor entiende su punto de equilibrio, ocurre algo poderoso:
deja de trabajar “duro” y empieza a trabajar inteligente.

Aquí puedes y debes apoyarte en herramientas simples:

  • Excel

  • Google Sheets

  • Software contable colombiano (alineado a DIAN)

Y si no sabes cómo hacerlo, contactanos

Paso 5: Incluir el componente legal y tributario

Un presupuesto que no contempla impuestos no es un presupuesto, es una ilusión.

En Colombia debes considerar:

  • Tipo de régimen (Simple, ordinario, etc.)

  • IVA si aplica

  • Retenciones

  • Seguridad social

  • Facturación electrónica

He visto negocios cerrar no por falta de clientes, sino por ignorar obligaciones básicas. Y aquí es donde la reputación empresarial empieza a construirse… o a destruirse.

Paso 6: Revisar, ajustar y aprender (mensualmente)

Un presupuesto no es estático. Es un organismo vivo.

Cada mes debes preguntarte:

  • ¿Qué se desvió?

  • ¿Por qué?

  • ¿Qué aprendimos?

Este hábito separa al emprendedor del empresario.

Hace un par de años llegó a nosotros un emprendedor con una cafetería hermosa, llena todos los días. "Vendemos mucho", decía. Al revisar el presupuesto —que no existía— descubrimos que cada mes trabajaban para perder.

Rediseñamos el presupuesto, ajustamos precios, controlamos costos invisibles y reorganizamos el flujo de caja. En seis meses no solo sobrevivieron: empezaron a crecer con calma y dignidad.

La pregunta no es si tu negocio vende.
La pregunta es: ¿sabes exactamente qué pasa con tu dinero?

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